sábado, 1 de marzo de 2014

SOFONÍAS. CAPÍTULO 1.



1 1Palabras del Señor que recibió Sofonías, hijo de Cusí, de Godolías, de Azarías, de Ezequías,
durante el reinado de Josías, hijo de Amón, en Judá. 

Destrucción 

2Acabaré con todo en la superficie de la tierra
-oráculo del Señor-:
3acabaré con hombres y animales,
acabaré con las aves del cielo
y los peces del mar,
(con los escándalos y los malvados);
extirparé a los hombres de la superficie de la tierra
-oráculo del Señor-.
4Extenderé mi mano contra Judá
y contra todos los vecinos de Jerusalén,
extirparé de este lugar lo que queda de Baal
y el nombre de sus sacerdotes y su clero,
5a los que adoran en las azoteas
el ejército del cielo,
a los que adorando al Señor y jurando por él,
juran también por Moloc,
6a los que apostatan del Señor,
a los que no lo buscan ni lo consultan. 

«Dies irae» (Ez 7) 

7¡Silencio en presencia del Señor!,
que se acerca el día del Señor.
El Señor ha preparado un banquete
y ha purificado a sus invitados.
8EI día del banquete del Señor
tomaré cuentas a nobles y príncipes reales
y a cuantos visten a la moda extranjera;
9a los que escalan la terraza del templo -ese día-,
a los que llenan de engaños
y violencias la casa de su Señor.
10Aquel día -oráculo del Señor-
se oirá gritar en la Puerta del Pescado,
gemir en el Barrio Nuevo
y lamentarse en las colinas:
11¡Gemid, vecinos del Mortero!
Que se acabaron los mercaderes,
desaparecieron los cambistas.
12Entonces registraré a Jerusalén con linternas,
para pedir cuentas a los aletargados
con vinos generosos,
a los que piensan:
«Dios no actúa ni bien ni mal»;
13sus riquezas serán saqueadas,
sus casas derribadas,
las casas que construyan no las habitarán,
de las viñas que planten no beberán vino.
14¡Se acerca el día grande del Señor!
Se acerca con gran rapidez:
el día del Señor es más ágil
que un fugitivo, más veloz que un soldado.
15Ese día será un día de cólera,
día de angustia y aflicción,
día de destrucción y desolación,
día de oscuridad y tinieblas,
día de nubes y nubarrones,
día de trompeta y alaridos,
16contra las plazas fuertes,
contra las altas almenas.
17Acosaré a los hombres,
para que anden ciegos,
porque pecaron contra el Señor;
su sangre se derramará como polvo,
sus entrañas como estiércol,
18ni su plata ni su oro podrán librarlos,
el día de la cólera del Señor,
cuando el fuego de su celo
consuma la tierra entera,
cuando acabe atrozmente
con todos los habitantes de la tierra. 

Explicación.

1 ,1 Llama la atención la serie de apellidos: ¿quería el editor hacerlo descendiente del rey Ezequías? -Pero el nombre es corriente. ¿Quería contrarrestar con tres nombres yavistas el apellido Cusí, que significa nubio? -Pero Sofonías es nombre yavista. 

1,2-6 Comienza ex abrupto haciendo más sorprendente el enunciado trágico universal: la tierra, que "no creó vacía" (Is 45,18), ahora se propone vaciarla, volver al tercer día de la creación (Gn 1). Y en medio de la destrucción universal le llegará su destino a Judá y Jerusalén. El poeta emplea como procedimiento la repetición anafórica y la enumeración. Pero es extraño que en Judá y Jerusalén la aniquilación sea selectiva: solamente los idólatras, sincretistas y apóstatas. 

¿Habrá que leer el comienzo como hipérbole? Otra explicación es escuchar la amenaza como un nuevo diluvio universal, del que se salvan los fieles yavistas en el arca de Jerusalén: los destinados a comenzar una nueva era. En el relato actual del diluvio encontramos el verbo 'asap (6,21); la "superficie de la tierra" (6,1.7; 7,4.23; 8,8), "hombres y animales" (6,7; 7,23). Una glosa añade aquí y precisa: "escándalos y malvados". 

1,4 Del horizonte universal, que Dios abarca (Sal 139,9-10), su mano se dirige certera a un punto escogido. "Lo que queda de Baal", es decir, de su culto, favorecido por Manasés y no extirpado por Amón. Josías luchará contra él. El "nombre de los sacerdotes": en sentido propio viene a decir que quedarán sin descendencia que perpetúe el apellido; en sentido de título, significa que perderán el cargo (cosa que hizo Josías). 

1,5 Lo primero es el culto astral (Dt 4,19). Lo segundo es sincretismo, pues jurar por una divinidad es reconocerla y venerarla. 

1,6 Actitudes radicales respecto al Señor son apostatar y desentenderse. El verbo buscar reaparecerá significativamente en 2,3. 

1,7-2,3 En estos versos recurre catorce (o quince) veces la palabra "día", armonizada con otros términos temporales. También se repite catorce veces el nombre del Señor. Será un "día del Señor", está cerca, y será un día de ira, "dies irae". Expresión que ha hecho famoso a Sofonías en la liturgia y en la música. 

1,7 La voz de un heraldo impone silencio (cfr. Hab 2,20), para anunciar y describir el día. Hay que prepararse a recibirlo; los versos finales dirán cómo. La primera imagen es de una ironía trágica: el Señor ha preparado un banquete sagrado, tiene escogidos y preparados a los invitados: ¿quiénes son?, ¿en qué función? Banquete es la misma palabra que matanza, y purificados o consagrados pueden ser las víctimas. 

1,8-9 Será el día de tomar y rendir cuentas. Vestir a la moda extranjera implicaba aceptar costumbres exóticas, quizá gastos excesivos. Escalar la terraza del templo era quizá un rito supersticioso. No sabemos si "señores" designa con plural mayestático la divinidad o a los amos.

1,10-11 Describe la reacción de los vecinos ante la desgracia: no lloran sus pecados, sino el fin de los negocios. Los "cambistas" eran "pesadores de plata", porque el dinero todavía no se acuñaba. 

1,12 Toma Dios la palabra y entra en escena otro grupo de reos: los borrachos incapaces de comprender (Is 5,12; 28,7s). No niegan a Dios, niegan su acción en la historia: Sal 94,7. 

1,13 Introduce el castigo según el esquema de las maldiciones: trabajar sin fruto o para que lo disfruten otros: Dt 28,31.33.38-42. Así muestra Dios que actúa para el bien y para el mal. 

1,14 Segundo desarrollo, que caracteriza con adjetivos el día del Señor. Se presenta personificado, como un campeón de velocidad empeñado en llegar a tiempo, antes de que se le escape la presa. Las cualidades primarias del soldado eran valor y agilidad: Sal 18,33-35. 

1,15-16 Canta el día con efectos de acumulación y concentración. Siete veces suena la palabra "día". De ella cuelgan cinco binas de trazos correlativos: desolación externa y angustia interior, lo visual y lo auditivo, la tiniebla cósmica y el clamor bélico que atraviesa la oscuridad. Día "de ira": no tanto sentimiento o pasión, cuanto acción judicial. Equivale a "día de condena". Los antiguos comentaristas lo aplicaron primero a la destrucción de Jerusalén por los babilonios, después por los romanos, más tarde al juicio final. Con la última aplicación inspira el himno medieval Dies irae. 

1,17 "Ciegos" por el pánico. El motivo parece glosa. En algunos sacrificios la sangre se derramaba en honor del Señor y se le reservaban varias vísceras (Lv 3); la sangre y vísceras del presente banquete trágico (1,7) no tienen valor, se desechan como polvo o basura. 

1,18 El juez no se deja sobornar, la parte ofendida no admite composición. Sucede la conflagración universal del principio.

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